“Yo observaba que mis hijos no tenían un espacio con las herramientas necesarias para hacer sus tareas y por eso las hacían en el comedor.”
Clienta

Así nos lo dijo nuestra clienta y de seguro para ti es bastante familiar. El comedor suele convertirse en el lugar de todo: desayunos, reuniones, pendientes del trabajo y, por supuesto, tareas escolares. Pero aunque parece práctico, no siempre es el espacio ideal para que tus hijos hagan sus tareas ahí. Y justo eso fue lo que nuestra clienta notó, sabía que sus hijos necesitaban un espacio destinado para hacer sus tareas. Un lugar donde pudieran estar cómodos y concentrados.
Personalmente es algo con lo que me identifiqué porque cuando estaba en secundaria también hacía mis tareas en el comedor, ese lugar se volvió mi escritorio personal cada que llegaba de la escuela y me pasaba algo, al ser un espacio social y destinado a comer, llegaba la hora de la comida y tenía que quitar mis cosas para que pudiéramos comer, porque yo acaparaba la mitad de la mesa. Eso inevitablemente hacía que interrumpiera lo que estaba haciendo, me desconcentraba y me costaba retomar el ritmo que ya tenía. Eso era todos los días, hasta que decidí adaptar a como pude una esquina olvidada de mi cuarto. A partir de ahí comencé a ser más productiva, no me distraía y sobre todo tenía el espacio solo para mis cosas. Si tus hijos hacen la tarea en el comedor es muy posible que estén pasando por algo similar.

Y ahí entramos nosotras: a transformar esa necesidad en una solución real.
En esta ocasión, diseñamos un cuarto de estudio para dos hermanos que necesitaban tener todas las herramientas necesarias para hacer sus tareas. Porque cuando no existen las condiciones adecuadas, es mucho más fácil distraerse, perder el enfoque e incluso generar frustración. Además, hay algo muy importante que pocas veces se toma en cuenta: la postura. Las sillas del comedor no están diseñadas para pasar largos periodos de tiempo sentados estudiando, esto puede generar incomodidad, mala postura y hacer que los niños se cansen más rápido.
Un espacio de estudio bien diseñado no solo ayuda al orden, también mejora su concentración, su comodidad y hasta su actitud hacia ese momento del día.
El primer paso: pensar en almacenamiento
Cuando diseñamos este espacio, había algo esencial que debíamos resolver primero: el almacenamiento, es por eso que te doy este tip en primer lugar. Los niños siempre tienen muchas cosas: libros, libretas, colores, mochilas, hojas y si no tienen un lugar específico para guardar todo eso, termina pasando lo de siempre: cosas sobre la mesa, mochilas en el piso y desorden por todas partes.
Por eso, crear soluciones de almacenamiento funcionales es la clave, esto no solo ayuda visualmente, también les enseña hábitos de orden y hace que su rutina diaria sea mucho más práctica porque cuando todo está a la mano, hacer la tarea se vuelve mucho más sencillo.

Diseñar pensando en que es un espacio compartido
Cuando el cuarto de estudio será para dos hermanos, el diseño necesita ser todavía más estratégico. El reto es crear un espacio donde ambos puedan trabajar cómodamente, sin invadir el lugar del otro y manteniendo el orden.
Cada niño necesita sentir que tiene su propio espacio, aunque compartan la misma habitación. Por eso, es importante definir áreas individuales: un lugar para cada uno, su propio almacenamiento, cajones, repisas o módulos donde puedan guardar sus libros, libretas, colores y materiales escolares. Esto evita discusiones, desorden y la sensación de que todo está mezclado.
También es clave pensar en herramientas compartidas como la impresora, organizadores generales o una torre de almacenamiento que ambos puedan usar fácilmente sin interrumpirse. La funcionalidad está en que todo esté cerca, accesible y bien distribuido. Cuando un espacio compartido está bien diseñado, la rutina fluye mejor: cada uno sabe dónde están sus cosas, hay más orden y el momento de hacer la tarea se vuelve mucho más tranquilo para todos en casa. Porque compartir espacio no significa sacrificar comodidad, significa diseñarlo mejor.

Lo que quiero que te lleves hoy
Hoy quiero cerrar este blog con algo que nos comentó nuestra clienta:
“Estoy feliz de poder darle a mis hijos un espacio que les dé esos beneficios, ya veo orden y ahora estoy tranquila.”
Y eso es justamente lo más valioso, no se trata solo de diseñar un escritorio bonito o un cuarto bien decorado. Se trata de crear espacios que aporten bienestar, tranquilidad y funcionalidad a tu día a día, espacios que mejoren su rutina son los que realmente marcan la diferencia. Porque ver a tus hijos hacer la tarea a gusto, cada quien en su espacio, concentrados y con todas sus herramientas a la mano no tiene precio. Y tú también puedes sentir esa tranquilidad, nuestro objetivo siempre será ese: crear espacios que te den bienestar, no preocupaciones.
Si tú también tienes un rincón desperdiciado podemos ayudarte a aprovecharlo al máximo. Contáctanos y comencemos.
Con cariño, LDIA. Merary Arredondo.



